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Procrastinar es demorar algo que tenemos o queremos realizar, mientras sustituimos esa actividad por otra que nos resulta menos productiva (no nos ayuda a alcanzar nuestro objetivo) pero quizás nos resulta más sencilla (cómoda, o dentro de nuestra zona de confort) de realizar.

Todos hemos tenido momentos en que hemos procrastinado en nuestra lista de tareas, por algún que otro motivo, pero cuando se trata de algo crónico, es hora de ponerle remedio. Un Coach puede acompañarnos en la labor de analizar qué estamos procrastinando, y buscar soluciones para ponernos en marcha.

Persona tumbada mientras un perro la mira

¿Por qué procrastinamos?

Muchas veces buscamos una gratificación inmediata en nuestras acciones (nuestra mente está diseñada para ello). Por ello, navegar por las redes sociales resulta más tentador que hacer frente al informe que tenemos pendiente de entregar, por ejemplo. Estas “distracciones” son aparentemente inofensivas si miramos en corto plazo. Las consecuencias vienen, casi siempre, a largo plazo. Retomando el ejemplo del informe, esa distracción, en el momento, no es dañina, te relaja y te sientes bien. A largo plazo, puede llevar a un incumplimiento de las fechas de entrega, o a un trabajo “de última hora” en el que, además, nos lleve a una situación de estrés o ansiedad.

Otras veces, puede ser que tengas un bloqueo emocional o una creencia que te esté limitando, e inconscientemente esté impidiendo que te pongas en marcha. El miedo a equivocarse, a “quedar en ridículo” frente a otras personas, o las etiquetas que nos han impuesto y hemos terminado aceptando, son algunos de los ejemplos que pueden estar detrás de estos bloqueos, y nos llevan a buscar acciones más sencillas y que nos den sensación de seguridad.

Puede darse el caso de que nos hayamos sobrecargado de tareas, pensando que vamos a poder realizar todo lo propuesto en plazo. Esto ocurre por no saber valorar el tiempo realmente necesario para realizar una tarea, por intentar planificar cada hueco libre, sin espacio para imprevistos, o por ejemplo, no diferenciar entre proyecto y tarea. En estos supuestos, podemos encontrarnos con el caso de aquellas personas que, confiando en la planificación, se “relajan” con el pensamiento de que “tienen tiempo para ello”; pero también con aquellas personas que, al verse sobrepasadas, desconectan de sus prioridades, buscando tareas que sean menos exigentes mentalmente. También puede darse por no saber decir “no” a las peticiones de terceros, que hacen que acabemos dando prioridad a las tareas de otros antes que a las propias.

Por último, puede ser por un caso de simple gestión del trabajo menos efectiva, no saber por dónde empezar o cuál es el siguiente paso a dar. Al no tener claras cuáles son nuestras prioridades, es muy fácil saltar de una a otra, o no poner el foco en aquellas que son importantes.

¿Cómo puede ayudarte el coaching?

En coaching tenemos la premisa de que “las personas estamos completas”, es decir, tenemos todos los recursos que necesitamos.

Lo primero de todo, es analizar qué está ocurriendo, tomar conciencia. Se trata de conocer primero en qué situación estás, para desde allí poder explorar opciones que te acerquen al resultado que deseas.

Para ello, un Coach puede acompañarte a analizar, mediante preguntas y dinámicas, qué es aquello en lo que estás procrastinando, que estás evitando realizar, con qué lo estás sustituyendo (la acción que realmente realizas); las creencias o emociones que están detrás de desencadenar esa reacción y qué efectos puede tener el no realizar la tarea (quizás no en el momento presente, sino más adelante, a medio y largo plazo).

Puede retarte a desafiar esos bloqueos, creencias y emociones, cambiando el punto de vista, de modo que resulten menos “verdades absolutas” y puedas comenzar a relacionarte con tus tareas y proyectos de otro modo. También puede ayudarte a plantearte de forma más productiva tus objetivos, de forma que no sean abstractos, sino claros, concisos y fáciles de seguir, acompañándote a encontrar tu motivación y a diseñar planes de acción que puedas seguir sin dudar. Puede ayudarte a trabajar tu asertividad, de forma que puedas realizar peticiones de forma productiva o rechazar tareas, sin sentirte por ello culpable.

Tras ese análisis y planteamiento de opciones, está en nuestra responsabilidad el ponernos en marcha, puesto que las acciones que llevamos a cabo son siempre nuestra decisión. Para alcanzar los objetivos, es indispensable reconocer nuestra responsabilidad, tanto en los problemas como en las soluciones, ya que mientras sigamos “culpando” a factores externos, no podremos cambiar nada.

¿Cómo podemos ayudarte desde CORAOPS?

En CORAOPS disponemos de un equipo de Coaches profesionales, formados en la Metodología CORAOPS, y acreditados por ICF, con los que podrás trabajar (tanto en presencial como por videollamada) en un proceso de coaching diseñado a tu medida para enfocarte a tus objetivos, personales y profesionales, reforzando tus fortalezas y potenciando tus áreas de mejora.

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