La escucha activa, una competencia aliada en los procesos de coaching

La escucha activa, una competencia aliada en los procesos de coaching
02/10/2017 CORAOPS
Investigaciones recientes afirman que dedicamos un 80% del tiempo de vigilia a algún tipo de comunicación. De ese tiempo, al menos el 45% lo destinamos a escuchar a otros.Uno de los factores más importantes en el proceso de coaching es la comunicación y la escucha activa como habilidades receptivas. Desde el inicio de nuestro proceso de coaching estamos intercambiando ideas, emociones, creencias, que nos llevan a la interpretación mental de la realidad.

La escucha activa, una competencia aliada en los procesos de coaching

Barreras que podemos encontrar en la comunicación con nuestro coachee

Las barreras pueden ser:

  • Psicológicas: Emociones, valores, el propio subconsciente, experiencias anteriores… Es decir, todo el bagaje histórico de la persona.
  • Físicas: El no controlar factores externos en la generación del contexto, como puede ser el ruido.
  • Semánticas: El uso del lenguaje. Es decir, igualar nuestro lenguaje al lenguaje del coachee para que el mensaje se pueda entender por ambas partes.

 

Actitudes que debe tener un coach para lograr una escucha activa

  • Tener voluntad por integrar la escucha activa en el proceso.
  • Mantener la mente abierta y flexible.
  • Evaluar el contenido, no la forma.
  • No anticiparse a las ideas, dejar que el coachee manifieste sus opiniones, juicios, creencias…
  • No llegar a conclusiones hasta que no haya analizado todos los puntos de vista.
  • Escuchar ideas, no datos.
  • Juzgar objetivamente el contenido del mensaje y eliminar cualquier idea preconcebida.

La escucha activa, una competencia aliada en los procesos de coaching

Pero no sólo debería tener dichas actitudes, sino también disponer de herramientas y competencias que le pueden ayudar.

 

Herramientas y competencias para la comunicación del coach

Generación de rapport

Entre las herramientas más potentes, contamos con la generación de rapport.

Ya hemos visto que en el proceso confluyen factores que van desde lo racional a lo emocional. A través de esta herramienta el coach puede llegar a igualar los tres subdominios: cuerpo, emoción y lenguaje. Es decir, puede ser el espejo de la otra persona.

La escucha activa

Y como gran competencia podemos contar con la escucha activa. Escuchar es más que oír: implica pensar con nuestro propio coachee, acompañarle en su escucha.

Como dice Leal Millán:

Escuchar es más cansado que hablar: exige un esfuerzo intelectual y requiere concentración absoluta. Hay que tener en cuenta que una persona promedio habla a una velocidad de 150 palabras por minuto, en tanto que tenemos la capacidad de escuchar a una velocidad de 1.000 palabras por minuto; la diferencia deja tiempo libre para el cerebro y crea oportunidades para que la mente divague”.

La escucha activa permite interpretar los mensajes verbales y no verbales, implica un respeto hacia el coachee, aunque piense de manera radicalmente opuesta.

La escucha activa, una competencia aliada en los procesos de coaching

Para dominar esta competencia tan importante para un proceso de coaching, el coach debe utilizar otras competencias como parafrasear y preguntar para comprobar que ha entendido bien, concentrarse en lo que dice y cómo lo dice y determinar los sentimientos y pensamientos que están fluyendo en el coachee.

La escucha interior

El proceso de comunicación implica muchas variables que debemos tener en cuenta para poder interpretar todo aquello que nos llega por nuestros sentidos, y que después puede generar acciones que nos lleven a conseguir nuestro objetivo.

Entonces, si la escucha activa es nuestra mayor aliada en un proceso de comunicación, como es el coaching, ¿cómo de importante puede ser también, la escucha interior del coach antes de realizar dicho proceso?

La escucha interior nos debería servir como aprendizaje para potenciar la escucha activa con los demás.

 

¿Qué crees tu acerca de la comunicación tanto interna como externa?