Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

ico pensamientotoxicoEn nuestra vida laboral y personal afrontamos un diálogo interno y otro externo que pueden llegar a sufrir serias divergencias entre sí. Busquemos su equilibrio: ¿Qué pensamos cuando alguien se escusa con nosotros, por enésima vez del mismo modo, al no cumplir con su parte del trabajo?. ¿Cómo nos sentimos cuando hemos de trabajar codo con codo con alguien que no nos cae bien?

Seguramente no somos conscientes, pero nuestro lenguaje no verbal deja entrever algunas pistas sobre cómo nos sentimos en realidad, a pesar de que pretendamos ocultarlo; apretamos los labios, nos mostramos hoscos, volvemos la espalda precipitadamente, reducimos la atención absortos en nuestros pensamientos…¿Quiere eso decir que no somos sinceros, que nos falta lo que hay que tener para decir las cosas? No. Nuestra amabilidad, cordura, timidez, sensatez, sentido de la oportunidad…, vienen en nuestra ayuda y evitan desenlaces que no deseamos.

Ahora bien ¿Significa esto que tengamos que tragar saliva en toda circunstancia, que tengamos que dar por buena una relación deteriorada? Nuevamente, no.

Si reparamos en nuestra forma de hacer, desarrollamos en paralelo un lenguaje público y un lenguaje privado. Como en un escrito teatral, trabajamos con la columna izquierda simultáneamente a la columna derecha. En la izquierda están los comentarios que dan instrucciones para la puesta en escena; son necesarios para la representación, pero el actor no pronuncia nada de lo que ahí se encuentra; en la columna derecha van los diálogos propiamente dichos, lo que el actor comunica expresamente. Aplicando el símil a nosotros mismos, en la izquierda queda nuestro lenguaje privado, los pensamientos y emociones que acuden a nuestra mente en toda situación y en la derecha un lenguaje público, lo que realmente comunicamos.

Especialmente en situaciones de tensión acusamos mayor divergencia entre ambos mundos, en nuestra columna derecha estamos diciendo de acuerdo, no hay problema, yo me ocupo de hacer el acta de la reunión, mientras que en nuestra columna izquierda subyace ya estoy harto de tener que ocuparme yo de las actas ¿es que no hay nadie más que lo sepa hacer…?. Seguramente tratamos de poner nuestra mejor cara, y sin embargo nuestro semblante, nuestra posición corporal o nuestro tono de voz están expresando algo opuesto a aquello que manifestamos.

Nos movemos entre la aceptación y el resentimiento dependiendo de si somos o no capaces de asumir tales situaciones; en el peor de los casos se va incrementando nuestro pozo de amargura, disminuye nuestra autoestima, nuestra ilusión por el trabajo y probablemente también la opinión que otros tienen de él.

Seguramente estamos de acuerdo en que, con sacar hacia fuera nuestro sentir y expresar en voz alta el agravio o la injusticia con la que nos sentimos tratados, podemos sentir alivio a corto plazo, pero probablemente el deterioro de la situación se hará patente más tarde o más temprano. En general, nos desahogamos con otros compañeros de trabajo, con personas cercanas que nos escuchan e incluso aconsejan con mayor o menor fortuna. Pero aún podemos optar por un camino más eficaz: se trata de compartir abiertamente con el otro la situación en que nos encontramos, tratando de evitar el empleo de juicios y etiquetas sobre su proceder; de este modo garantizaremos el máximo respeto hacia él. Esto exige sin duda un cambio de posición, aprender a ver el problema con otra perspectiva: 

Me gustaría tratar contigo el tema de las actas, porque suponen una carga de trabajo que me está tensionando en exceso, en lugar de: No entiendo porqué siempre tengo yo que hacer las actas.

Explicamos cómo nos sentimos, no ocultamos nuestra situación, pero abrimos la puerta al diálogo y a la búsqueda de alternativas. El foco del problema no lo pongo en la actuación del otro, sino en cómo yo me siento por ello. Se lo hago saber y eso rebaja la tensión de mi columna izquierda, me da más autoestima y me presenta delante de la otra persona de una forma respetuosa y a la vez respetable.

¿Por qué no probar también a desatascar nuestra columna izquierda en otros ámbitos de nuestra vida? En la relación con nuestra pareja, hijos, vecinos, amigos…El éxito está en nuestras manos.

En conclusión, abordar la tarea de sacar a la luz nuestro diálogo interior cuando éste nos tensiona, reportará equilibrio personal a la vez que mejorará nuestra autoestima y valía.

 

Jose Alberto de la Torre coach CORAOPS

 

Artículo de José Alberto de la Torre, Alumni y Coach CORAOPS

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