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ETIQUETASQue todos estamos completos, en mi opinión, es el aprendizaje básico para dedicarse a esta profesión del Coaching. Sin embargo, ¿cuántas etiquetas ponemos y juicios hacemos en nuestro día a día?, ¿para qué ponemos etiquetas que nos limitan o limitan a los demás, si estamos completos?

Está claro que, para economizar información y efectividad de funcionamiento de nuestro encéfalo, es saludable trabajar con etiquetas y juicios, que no deja de ser algo tan sencillo como el aprendizaje que vamos adquiriendo desde que nacemos en nuestro entorno cultural. Estás etiquetas y juicios en ocasiones son productivas, sin embargo y a pesar de los beneficios que ha traído a nuestra especie para su supervivencia y adaptabilidad al medio, ¿hasta qué punto ese conocimiento y experiencia es más limitante que productivo, cuando somos adultos?

El mundo tal y como lo conocemos, nuestro entorno, nuestras experiencias se quedan almacenadas en nuestro encéfalo. Cuando nos volvemos a enfrentar a una situación igual y/o similar, nuestro encéfalo acude a esa información. Aparecen nuestros supuestos, creencias y valores, de manera inconscientes. A continuación, vienen nuestras emociones y reacciones fisiológicas, después nuestros deseos y elecciones, y se da un comportamiento, por ejemplo una conversación. De esta nueva situación, hay un resultado que, si para nosotros ha sido productivo, es decir, que nos acerca al objetivo, se quedará reforzado en nuestro encéfalo. ¿Qué pasará la próxima vez? Elegiremos algo distinto o no, utilizaremos los mismos juicios y etiquetas, o no. Depende de nosotros qué elegir, cómo nos queremos comportar la próxima vez, depende de nosotros el utilizar etiquetas y juicios.

¿Todos los juicios que hacemos son productivos?, ¿hay ocasiones en que me arrepiento de lo que he dicho, o cómo lo he dicho, o lo que he hecho? Cada uno podemos elegir qué juicios y etiquetas son productivas y cuáles no.

Los juicios pueden ser confundidos con hechos y estos, a su vez, limitarnos en la forma de relacionarnos con los demás, e incluso a la hora de realizar o no algunas actividades. Como resultado, la persona puede estar congelada e impedir su aprendizaje. Con las etiquetas pasa lo mismo, nos las ponemos a nosotros mismos y a los demás, y en algunos casos son productivas, y en otras ocasiones limitantes. Cuando alguien toma conciencia de ellas, en un proceso de Coaching, el coachee está en posición de reconocer si son productivas o no y cambiarlas por otras etiquetas, y fundamentarlas en nuevos hechos. Dentro de un proceso de Coaching y utilizando la Metodología CORAOPS®, estaríamos trabajando en la R, de Realidad.

Si tratamos los juicios como hechos y no como opiniones, podemos terminar en discusión. Están en juego más variables, como la autoestima y el deseo de tener razón. Así mismo, la etiqueta puede implicar riesgos que podrían ser necesarios. Formarse opinión de la gente es esencial para determinar con quién trabajar, en quién confiar, a quién promocionar... Nos ayuda, como hemos dicho anteriormente, a ser más eficientes y prácticos.

En conclusión, todos estamos “completos” para decidir qué juicios y etiquetas son productivas y depende de nosotros la forma en que queremos relacionarnos con el mundo que nos rodea. Depende de cada uno el querer seguir relacionándonos de la misma manera con nuestro entorno, o cambiar la etiqueta o juicio y elegir las más productivas.

 

maribel diaz coach coraops

 Artículo de Maribel Díaz Martín, Coach certificada CORAOPS

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